martes, 9 de junio de 2009


Ella, silenciosa también tiene los ojos más grandes, más fijos y más opacos que el resto. Su mirada no es ligera y grácil, no reposa en los objetos, sino que los desgasta hasta que confiesan aquello que ella no se atreve a preguntar. A veces parece que quiera proyectar su alma a través del cristal ovalado, pero quien no es capaz de usar las palabras es imposible que hable con la mirada.