
No recuerdo cuándo fue que empecé a pensar así. Es una atracción constante por parte mía. Es como si nada tuviese sentido mas que soñar en un mundo que todo es posible. Me siento una completa inútil pensando como pienso, hablando como hablo. Todos lo preguntan, yo sólo respondo con la verdad. Y no puedo negar que me duele. Pero voy a tener que emplear nuevamente la careta y la voy a tener que sostener con mucho cuidado. Porque en el menor descuido ésta puede caerse y provocar grandes problemas. Voy a tener que traer de vuelta a casa a la Evelyn de hace un par de meses que sostenía la careta y nadie se daba cuenta de nada, sólo algunas personas que me conocen demasiado. Cuando mejor la tengo que pasar todo se me complica aún más. Supe desde un principio en lo que me metía y me la quise jugar. Quise probar, quise engañarme a mí misma y sin embargo siempre supe de qué estabamos hablando. Y hoy no me puedo quejar, pero sí puedo extrañar.