martes, 16 de agosto de 2011

Sacame de acá. Esa fue la frase que retumbaba en mi cabeza aquel martes, lleno de preguntas y sólo una respuesta, lleno de frustraciones y de no saber qué hacer. Con todas esas caras, algunas felices, celebrando, otras tristes, entre la espada y la pared como me pasaba a mí. Ese tumulto de personas en la puerta, empujando por entrar pidiendo por favor permiso para salir, irse a sus casas, y mientras tomaban un café reflexionar acerca de esta primera mitad del año, en la cual muchos se esforzaron, otros no tanto.
Pero lo importante hoy es que pasó un mes, un mes de reflexiones, de recarga de energía, de esperanzas. Entonces, dentro de cuatro paredes que me rodean, me miro a mí misma en el medio de los demás, y me gusta estar ahí, me gusta sentarme y escuchar, me gusta que los demás sepan que ahí tambien estoy yo, entre dibujos, entre palabras, entre frases.