martes, 6 de julio de 2010


Esas ganas de volver a vivirlo, no interesa dónde, cómo ni con quién, solamente sentir. Escuchar, ver pero a la vez observar. Nunca nadie me dijo que esto podía ser así de fuerte, así de unido. No se si cambió mi vida, pero si le dió sentido y así me gusta más, es mejor. Me gusta disfrutar los tiempos libres (muertos muchas veces) sintiendo cada palabra, recordando e intentando no emocionarme cada vez que lo hago. Faltaban cuarenta y cinco días, hoy faltan once. El tiempo se me va de las manos, a veces me enferma, a veces me encanta. Tanto esperé, meses para de nuevo sentirme así de viva, así de capaz, así de feliz. Que once días no es nada, no quiero que pasen, y a la vez lo espero como si fuese lo último que haría en mi vida.


Y conecta con sus pasos
que resbalar no cae bien