domingo, 2 de mayo de 2010


Y hoy termina una semana. Una corta semana, realmente se me pasan volando los días, todo. Cada minuto parece oro con vos la puta madre. Y esos, exactamente esos son los que se pasan más rápido. Pero dos días, dos fantásticos días en los que estaba segura que la iba a pasar bien, acá o en donde sea. Y sinceramente fueron hermosos, terriblemente buenos. No me quedé con las ganas de nada, hacía mucho que no pasaba tan buenos momentos, que podíamos sentarnos a hablar sin estar pendientes de la hora o de lo que fuere. Y si, hubo noticias no muy buenas, la verdad que fueron demasiado malas, pero hay que seguir y no se puede hacer otra cosa. Me siento egoísta al decirlo, pero nada me borra ésta sonrisa. Y ahora se me hacen eternos los minutos, segundos. Se me hace que dos días es mucho, es una eternidad. Pero no, pasa rápido y esto me alienta. Acostumbrarme y aceptar que es así, que hacemos todo lo posible por unas horas, y no me conformo, obviamente. Pero me alienta, realmente me hace sentir bien que tengamos nuestros tiempos, que estamos felices con lo que hacemos por nosotros, que nos gusta por sobre todo. Y con los buenos momentos es más rápido, así que a disfrutar que nada puede cambiarme.