
Y es todo tan simple y tan complejo a la vez, que empezar desde cero no sería la verdad. Pensé y luego actué, aunque la mayoría de las veces fue al revés. Me gusta tener que dar lo mejor de mi, me hace bien. Tanto cambia todo que me siento feliz por ser auténtica y no tener que ser otra persona. Tal vez hay complejos, quizás hay defectos, pero sino no sería la autenticidad lo que vale. Yo con mis locuras, complejos, y aún así soy feliz, pero feliz de verdad. Siento que nada me baja de allá arriba, pero a veces también hay que bajar, aunque sea sólo un rato. Viví el momento, el presente. Es fácil decirlo, y muchas veces difícil hacerlo. Pero es rutina ya vivir el presente. "Solo el hombre que no tenga en cuenta ni el pasado ni el futuro será feliz", una vez lo leí y hoy aseguro que es así. Ya lo dije, no tengo palabras para describir lo que siento y todo lo que me pasa. Podría hacercarme a una descripción, pero nunca diría con certeza qué es todo esto. Porque las palabras no son temas del corazón, sino de la mente. Para describir un sentimiento no hacen falta palabras, sino alguien que quizás sienta lo mismo.
Este bondi yo no lo voy a dejar pasar, no otra vez. Lo tomé, y no me quiero bajar.