martes, 10 de marzo de 2009


Cada despedida es el comienzo de algo nuevo. No se sabe si eso algo nuevo será bueno o malo, todo depende de la medida en que los hechos se vayan desarrollando. Al principio habia intriga, felicidad, miedo e inseguridad. Hoy después de dos días puedo decir que todo eso se fue, que en tan sólo dos días las cosas cambiaron muchísimo y aunque haya momentos en que tengo ganas de abrazar y reir como tiempo atrás me contengo y miro las situaciones como realmente son. Es desagradable entrar y mirar todo y cada una de las coras y no ver lo que busco, es feo no poder decir "amiga bocho", es feo no escuchar las carcajadas y decir "BUEEEEEEEEEE!". Extraño tantas cosas y tanta gente. Pensé que iba a ser feliz con lo que elegí, porque era supuestamente "lo que me gustaba", pero tener que compartir algunas cosas con esa gente se me hace algo abrumador. Los cambios duelen, siempre lo dije, pero esta vez es diferente. Conversar de esto todos los días me hace extrañarlas cada día más y más, me voy a tener que acostumbrar porque no hay vuelta atrás. Tal vez todo se hace un poco más difícil sin ellas, pero voy a tener que aprender a convivir con lo que elegí y acostumbrarme a estos cambios que son feos, sí, pero de algo sé que van a servir.