Tenía todo fríamente calculado cuando una mínima gota de agua rebalsó el vaso. Esa gota estaba formada de tiempo, olvido, orgullo, rencor, perdón, reconciliación, distancia, incomprensión y demás factores que se tornaron necesarios en mi cabeza y en mis sentimientos. Un sólo texto lo dijo todo. En ese preciso instante olvidé toda mi rutina, mi vida por completo. Todo parecía perfecto, mi cara tenía una sonrisa sólo él podía borrar. La tarde que rescato de esa semana es esa. Todo terminaba poco a poco pero empezaba una nueva etapa. Una etapa de confusión, indesisa sería la palabra adecuada. No saber para dónde agarrar duele y lastima y sé que voy a pasar miles de veces lo mismo, pero la primera me dejó mucho que pensar y me hizo crecer. Me hubiera gustado sacar una foto o captar cada minuto, cada segundo de nuestras vidas en este maldito lugar de siempre. Los mismos espacios, la misma estructura. Era como vivir lo que ya habíamos vivido. Pero fue diferente, porque extrañar es una palabra muy compleja pero fácil de sentir, y eso sentía. Extrañaba absolutamente TODO. Si me decís "las cosas malas también?" yo te respondo sí, porque hasta la mas mínima puteada me hacía falta. Escuchar su voz, un beso, un abrazo, una palabra, un gesto, ALGO. Algo de esas cosas me hacían completamente feliz por días. Y era insistente y cansador pensar por horas cuál sería la solución y encontrar a alguien que me entendiera.
lunes, 15 de diciembre de 2008
Tenía todo fríamente calculado cuando una mínima gota de agua rebalsó el vaso. Esa gota estaba formada de tiempo, olvido, orgullo, rencor, perdón, reconciliación, distancia, incomprensión y demás factores que se tornaron necesarios en mi cabeza y en mis sentimientos. Un sólo texto lo dijo todo. En ese preciso instante olvidé toda mi rutina, mi vida por completo. Todo parecía perfecto, mi cara tenía una sonrisa sólo él podía borrar. La tarde que rescato de esa semana es esa. Todo terminaba poco a poco pero empezaba una nueva etapa. Una etapa de confusión, indesisa sería la palabra adecuada. No saber para dónde agarrar duele y lastima y sé que voy a pasar miles de veces lo mismo, pero la primera me dejó mucho que pensar y me hizo crecer. Me hubiera gustado sacar una foto o captar cada minuto, cada segundo de nuestras vidas en este maldito lugar de siempre. Los mismos espacios, la misma estructura. Era como vivir lo que ya habíamos vivido. Pero fue diferente, porque extrañar es una palabra muy compleja pero fácil de sentir, y eso sentía. Extrañaba absolutamente TODO. Si me decís "las cosas malas también?" yo te respondo sí, porque hasta la mas mínima puteada me hacía falta. Escuchar su voz, un beso, un abrazo, una palabra, un gesto, ALGO. Algo de esas cosas me hacían completamente feliz por días. Y era insistente y cansador pensar por horas cuál sería la solución y encontrar a alguien que me entendiera.