
Yo sé que no voy a cambiar a nadie. Pero estas charlas me hacen flashearla y pensar en cosas que no podría realizar pero que con sólo un minimo momento sería feliz el resto de mi vida. Acordarme de cosas u día como hoy se me hace abrumador. Sus caras, sos sonrisas, sos poses, su estructura, su pensamiento, su respuesta, sus ojos, su boca, su pelo, su forma de ser. No lo extraño, pero con sólo tenerlo cinco minutos más a mi lado tal vez haría todo lo que no hice durante dos meses y quedaría satisfecha. Nunca creí decir estas malditas palabras, nunca se me cruzó por la cabeza arrepentirme por no haber hecho mínimas cosas, como por ejemplo decir "te quiero" en sus momentos difíciles. O no haberlo acompañado un poco más de todo lo demás. O haberle devuelto un poco de toda la felicidad que me dió cada mes, cada día, cada minuto, cada segundo. Sólo un frío pensamiento y un toque de orgullo bastó para darme cuenta que no iba más. Que ya no lo iba a ver todos los días, que ya no habrían, miradas, besos, abrazos, caricias. Que ya no estaría ese chico que conocí que no era el típico careta, el típico falso. Una vez me dijeron "los cambios duelen tanto para el que cambia como para el que ve el cambio". Y hoy me lo repito, él sufre día a día, porque quiera o no yo lo sé. Y yo sufrí viendolo cambiar y me cuesta creer que se convirtió en lo que hoy es.
Un ser absolutamente apagado que depende de una mínima maldad, un ser completamente sin ganas de vivir que, parece ser, se odia a sí mismo. Cómo me gustaría que todo fuese diferente en tu vida. Me conformo con que seas feliz dependiendo de tu bienestar.