sábado, 18 de octubre de 2008


En una charla anoche demostré que soy lo suficientemente madura como para aceptar ciertas cosas, y creo que mi paso adelante permitió el decenlace de un camino mejor para otro. Sólo dije las cosas que me parecían correspondientes y verdaderas y heché un clima de relajación para todos. Sé cómo son las cosas, las vivo día a día y me parece lo mejor para una dos personas que compartieron tanto, pero hoy ya no sienten lo mismo de antes. Tal vez es sólo un tiempo, dije. En ése momento una cosa cambió, mis pensamiento hacia la vida, mis acciones, todo. Sentí que debía afrontar una vida haciendo lo mejor que puedo, enfrentándome a todos los rivales que se me crucen. Haciéndome respetar, porque esta vez, puedo jurar que va a ser difícil.
Hoy él agarró su ropa, su calzado. Iba de acá para allá guardando cosas, de la habitación al baño, del baño a la habitación. Le dió un beso a los más chiquitos, les dió las buenas noches. Mi estado era ancioso, no podía ver lo que estaba pasando y sentir que no podía hacer nada mas que darle un abrazo y decirle cuanto lo amo.Pero otra vez, com miles de veces la frialdad y el miedo me ganó. No hice lo que tenía en mente, no lo abracé ni le dije TE AMO PAPÁ. Me arrepiento y mucho, lo necesito durmiendo en la misma casa, acá con su familia.Vino hasta mi lugar, me saludó y me dijo "manteneme informado de cómo están". "Está bien, a dónde vas?" dije. "No sé todavía" contestó. Me dió un beso, dió media vuelta, estiró la mano para agarra el picaporte, abrió, salió y cerró la puerta. Puso en marcha el auto, y emprendió su rumbo. Emprendió un camino en el que va a estar mas tranquilo, en el que la angustia a veces le va a ganar. Las ganas de vovler a ser una familia no van a faltar. Pero... "es lo que nos toca vivir" me dijo un día un gran amigo, y gracias a Dios voy a aprender cómo superarlo.