
Cuando ya los días son abrumadores y la gente se torna pesada. Podría decir que hasta los íntimos a veces me molestan, me estorban. Cuando las autoridades te demuestran que no son autoridades, sino personas más que frágiles que no saben conducir una idea. Cuando los segundos, minutos, horas no pasan. Cuando los días son los más largos del mundo. Cuando tus ideales ya no cumplen con tus espectativas. Cuando el lugar te hace sentir más frágil que nunca, inevitable no recordar buenos tiempos, imposible no recordar los que eran tus mejores amigos, esos que siempre estaban. Y ahora todos tienen los mil problemas, y no hay tiempo para hablar, intercambiar ideas, demostrar tus verdaderos sentimientos. Lo único que me queda es exprearme por medio de estas palabras vacías que tal vez hasta ni sentido tengan. Pero es un desahogo. Y duele, duele conocer así a la gente. Me repugna tener que hacer ésta selección día a día. Me deprime saber que de treinta personas sólo sirven cinco. Es horrible, pero es la realidad. Quisiera ser la misma que hace un año atrás andaba gastando todo su día en Ramos, San Justo. La que se pasaba toda la tarde planeando cosas, pasandola bien con sus AMIGAS. Éste año todo cambió, y me cansé de los cambios. Ya no voy a cambiar yo, eso lo aseguro.